Hola a todos
He decidido postear esto a raíz de un comentario de nuestra querida Adicta, quien mencionó la matanza de delfines y ballenas piloto en las Islas Faroe.
Mi prometido es originario de las Islas Faroe, en Europa. Las Islas Faroe son un país pequeño y frío en el norte de Europa y “pertenecen” a Dinamarca en la misma forma en la que Puerto Rico está ligado a Estados Unidos. Cabe mencionar que esto no les hace mucha gracia a los Faroeses.
En las Islas Faroe se habla Faroés y el Danés es también un idioma oficial. Los Faroeses eran vikingos y conservan muchas de sus costumbres milenarias.
Los Faroeses cazan, no asesinan, ballenas piloto y delfines para consumo humano. Green Peace los ha difamado enormemente al mentir diciendo que es una tradición que tienen y una forma para los jóvenes faroeses de demostrar su hombría o celebrar su mayoría de edad, lo cual no tiene nada de cierto. Me consta.
Las ballenas, delfines y otros animales que se cazan en Faroe son consumidos de forma extraordinaria. Utilizan cada parte del animal: su carne y grasa para comer, su piel para vestir, etc. Ni un solo pedazo de los animales que son cazados se desperdicia o se utiliza como trofeo en ningún momento. El número de animales cazados se reduce año con año considerablemente debido a que son la última especia en la cadena alimenticia, y por consecuencia de la contaminación en los mares tienen un nivel muy elevado de mercurio en la sangre. De hecho, su consumo no se recomienda a mujeres embarazadas o personas con cáncer.
Yo pasé el año nuevo en casa de mi suegro en Dinamarca y comí ballena. Su carne era sabrosa y suave y la grasa era un poco extraña pero también agradable. Lo hice porque estoy consciente de los hechos que anteceden a la caza de las ballenas: las ballenas son libres en el mar y viven una buena vida hasta el momento en el que se topan con un Faroés. Es el ciclo de la vida, es la cadena alimenticia. En contraste, los animales criados para consumo humano viven una vida, disculpen mi expresión, de mierda, encerrados en jaulas demasiado pequeñas para tener una vida digna y siendo alimentados con basura, inyectados con hormonas, etc. Esa es su vida. Nacer con el sello de la muerte en la frente, vivir una vida de porquería, y ser asesinados sin piedad. ¿Notan la diferencia?
El único reproche que acepto con respecto a la caza de las ballenas es, quizás, el método. Es una costumbre del lugar, es sangrienta, y los animales sufren unos minutos antes de morir. Pero, ¿No han acaso todos los otros animales sufrido también? Para los que comen res o cerdo es muchas veces impactante el ver o saber cómo se mata a los animales, cómo se les desangra para que la carne no vea su calidad afectada. No estoy defendiendo a los cazadores de ballenas, simplemente dando mi punto de vista.
Amo a los animales. Desde pequeña he admirado mucho la naturaleza y sus creaciones. Siempre he tenido mascotas, y he sentido aquello que sólo quienes aman y conviven con los animales pueden sentir: amor por ellos. Amar a un animal no es difícil. Son tan nobles, tan inocentes. No conocen la malicia.
Personalmente, no me gusta la carne. Soy atea, así que mis motivaciones tienen más que ver con gusto personal y salud más que otra cosa. Ocasionalmente consumo productos de origen animal, sobre todo cuando se trata de platos exóticos o nuevos.
Todo el mundo se sorprende cuando se entera de que hace aproximadamente un año me comí a mis mascotas, un par de hermosos patos llamados Pirifur y Boanerges. Como dije anteriormente, no fue por diversión. En ese momento una de mis amigas de Dinamarca estaba viviendo en mi casa y ambas nos hacíamos cargo de los patos, pero ella era algo floja y nunca limpiaba el patio ni los alimentaba, por lo que cuando los patos tenían cuatro meses el olor de sus heces era insoportable y no me permitieron quedármelos más tiempo. Tenía dos opciones: matarlos y enterrarlos en el patio, o dárselos a alguien para que los cocinara. Los patos iban a morir de cualquier forma, así que decidí comérmelos. Hoy en día tengo un solo pato, Tereso, del que yo sola me hago cargo y al que no quiero perder nunca <3
Hace unos días mi suegro publicó en Facebook fotografías de su último viaje a Faroe, en julio de este año, y entre ellas había muchas de la caza de ballenas. Para los faroeses no es un “orgullo”, sino una tradición. Es algo muy suyo, en lo que green peace y peta no tenían por qué meter las narices.
En diciembre de este año viajaré a las Islas Faroe. Siento que mi experiencia no estaría completa sin presenciar la caza de las ballenas, probar su carne de nuevo y adentrarme en su cultura milenaria. Yo no estoy a favor de la crueldad animal, y la caza, aunque para alimento, no me hace mucha gracia, pero es algo que simplemente no podemos evitar. Vivimos en un mundo densamente poblado y las necesidades de la gente, lamentablemente, sobrepasan a las de los animales. Pero aún así sé que los faroeses no lo hacen por diversión, ni por cultura como las corridas de toros, es simplemente una de las tantas formas de conseguir alimento que tienen las personas hoy en día.
Puffin
He decidido postear esto a raíz de un comentario de nuestra querida Adicta, quien mencionó la matanza de delfines y ballenas piloto en las Islas Faroe.
Mi prometido es originario de las Islas Faroe, en Europa. Las Islas Faroe son un país pequeño y frío en el norte de Europa y “pertenecen” a Dinamarca en la misma forma en la que Puerto Rico está ligado a Estados Unidos. Cabe mencionar que esto no les hace mucha gracia a los Faroeses.
En las Islas Faroe se habla Faroés y el Danés es también un idioma oficial. Los Faroeses eran vikingos y conservan muchas de sus costumbres milenarias.
Los Faroeses cazan, no asesinan, ballenas piloto y delfines para consumo humano. Green Peace los ha difamado enormemente al mentir diciendo que es una tradición que tienen y una forma para los jóvenes faroeses de demostrar su hombría o celebrar su mayoría de edad, lo cual no tiene nada de cierto. Me consta.
Las ballenas, delfines y otros animales que se cazan en Faroe son consumidos de forma extraordinaria. Utilizan cada parte del animal: su carne y grasa para comer, su piel para vestir, etc. Ni un solo pedazo de los animales que son cazados se desperdicia o se utiliza como trofeo en ningún momento. El número de animales cazados se reduce año con año considerablemente debido a que son la última especia en la cadena alimenticia, y por consecuencia de la contaminación en los mares tienen un nivel muy elevado de mercurio en la sangre. De hecho, su consumo no se recomienda a mujeres embarazadas o personas con cáncer.
Yo pasé el año nuevo en casa de mi suegro en Dinamarca y comí ballena. Su carne era sabrosa y suave y la grasa era un poco extraña pero también agradable. Lo hice porque estoy consciente de los hechos que anteceden a la caza de las ballenas: las ballenas son libres en el mar y viven una buena vida hasta el momento en el que se topan con un Faroés. Es el ciclo de la vida, es la cadena alimenticia. En contraste, los animales criados para consumo humano viven una vida, disculpen mi expresión, de mierda, encerrados en jaulas demasiado pequeñas para tener una vida digna y siendo alimentados con basura, inyectados con hormonas, etc. Esa es su vida. Nacer con el sello de la muerte en la frente, vivir una vida de porquería, y ser asesinados sin piedad. ¿Notan la diferencia?
El único reproche que acepto con respecto a la caza de las ballenas es, quizás, el método. Es una costumbre del lugar, es sangrienta, y los animales sufren unos minutos antes de morir. Pero, ¿No han acaso todos los otros animales sufrido también? Para los que comen res o cerdo es muchas veces impactante el ver o saber cómo se mata a los animales, cómo se les desangra para que la carne no vea su calidad afectada. No estoy defendiendo a los cazadores de ballenas, simplemente dando mi punto de vista.
Amo a los animales. Desde pequeña he admirado mucho la naturaleza y sus creaciones. Siempre he tenido mascotas, y he sentido aquello que sólo quienes aman y conviven con los animales pueden sentir: amor por ellos. Amar a un animal no es difícil. Son tan nobles, tan inocentes. No conocen la malicia.
Personalmente, no me gusta la carne. Soy atea, así que mis motivaciones tienen más que ver con gusto personal y salud más que otra cosa. Ocasionalmente consumo productos de origen animal, sobre todo cuando se trata de platos exóticos o nuevos.
Todo el mundo se sorprende cuando se entera de que hace aproximadamente un año me comí a mis mascotas, un par de hermosos patos llamados Pirifur y Boanerges. Como dije anteriormente, no fue por diversión. En ese momento una de mis amigas de Dinamarca estaba viviendo en mi casa y ambas nos hacíamos cargo de los patos, pero ella era algo floja y nunca limpiaba el patio ni los alimentaba, por lo que cuando los patos tenían cuatro meses el olor de sus heces era insoportable y no me permitieron quedármelos más tiempo. Tenía dos opciones: matarlos y enterrarlos en el patio, o dárselos a alguien para que los cocinara. Los patos iban a morir de cualquier forma, así que decidí comérmelos. Hoy en día tengo un solo pato, Tereso, del que yo sola me hago cargo y al que no quiero perder nunca <3
Hace unos días mi suegro publicó en Facebook fotografías de su último viaje a Faroe, en julio de este año, y entre ellas había muchas de la caza de ballenas. Para los faroeses no es un “orgullo”, sino una tradición. Es algo muy suyo, en lo que green peace y peta no tenían por qué meter las narices.
En diciembre de este año viajaré a las Islas Faroe. Siento que mi experiencia no estaría completa sin presenciar la caza de las ballenas, probar su carne de nuevo y adentrarme en su cultura milenaria. Yo no estoy a favor de la crueldad animal, y la caza, aunque para alimento, no me hace mucha gracia, pero es algo que simplemente no podemos evitar. Vivimos en un mundo densamente poblado y las necesidades de la gente, lamentablemente, sobrepasan a las de los animales. Pero aún así sé que los faroeses no lo hacen por diversión, ni por cultura como las corridas de toros, es simplemente una de las tantas formas de conseguir alimento que tienen las personas hoy en día.
Puffin
Mandar a un amigo
4 agosto 2010










