Narraré la historia que he visto a través de mis ojos...
Antes de que llegaran ellos, aquí vivíamos en paz.
No era la vida más facil ni más complaciente pero sí era feliz.
Nuestro abuelos aprendieron del Padre Sol y la Madre Tierra.
Ellos aprendieron a escuchar a la Sabia Luna y al Agua.
El Viento nos contaba secretos, y las plantas y árboles nos dieron refugio.
Éramos felices antes de que ellos llegaran, más felices que nunca.
Pero un día, el Padre Sol enfureció y trajo con él algo aparte del amanecer...
Un día llegaron aquellos hombres y bestias extrañas.
Pensamos que no eran más que forasteros perdidos.
Pensamos que eran buenos, que tenían bondad.
Pero nos equivocamos terriblemente.
No tenían ni amor ni respeto por la Madre Tierra.
Trajeron con ellos guerra, terror, destrucción como jamás imaginamos.
La Sangre, regalo preciado de nuestros Padres, se derramaba injustamente.
Vinieron aquí con sus lanzas que escupían fuego y sus bestias tan grandes como dos hombres.
Así pasaron muchas lunas, y ellos seguían llegando.
No sabíamos que aquellos pueblos del oriente le tenían miedo a todo.
Por eso lo destruyeron.
Pedíamos al Padre Sol que se los llevara con el siguiente amanecer.
Pero no ocurrió.
De aquellos gloriosos tiempos no queda nada.
Lo que tanto habíamos querido, fue quemado, destruído.
Quitaron nuestros templos y casas y pusieron los suyos.
Nuestra Sabia Luna nos enseñó que todos somos hermanos.
Realmente no los odiábamos, pero si sabíamos que si no hacíamos algo pronto no quedaría ninguno de nosotros.
Muchos huyeron, otros lucharon, otros se encontraron con pueblos más pacíficos.
Vi como mi gente moría injustamente.
La Sangre, era el precio que se pagaba por siquiera vivir.
Sus líderes no escuchaban, eran tercos y estaban cegados por su sed de codicia.
Buscaban oro, y nunca entendí realmente para qué lo querían.
Nosotros lo ofrendábamos como agradecimiento al Padre Sol.
Pero no se podía comer, era débil y endeble, no calentaba.
Nuestra Madre Tierra fue invadida, fueron tiempos terribles.
Nosotros sólo pedíamos que escucharan a la Sabia Luna para que dejaran de actuar sin corazón.
Ella nació mucho antes que nosotros, ella era una gran consejera.
Queríamos paz, hicimos lo que ellos querían.
Abandonamos el suelo donde nacimos, adoramos a su dios, aprendimos su idioma, sus costumbres.
Hicimos lo necesario para que nos dejaran en paz.
Pero no razonban, al parecer a su dios le gustaba la guerra y la muerte.
Siguieron matando injustamente, siguieron llevándose todo lo para ellos tenía valor.
Añorábamos aquellos lejanos tiempos, pedimos a nuestros Padres que nos ayudaran
Rezamos porque algún día cambiaran...
Les he contado mi historia, he querido que sepan lo que en estas tierras ha sucedido.
Sé que aquellos hombres del oriente contarán sus propias historias.
Sé que ellos vencerán, que ellos impondrán sus historias sobre las nuestras.
Pero les digo esto, para que no olviden lo que sucedió.
Ahora soy viejo y mis ojos han visto muchas cosas.
Padre Sol, Madre Tierra, Sabia Luna.
Pronto volveré al vientre de la Madre Tierra.
Pero sé que algún día estos hombres cambiarán.
Sé que su dios les hará ver el bien.
Esto fue lo que escribió para mí. jycuuqui'-tja'w jĩi tjeng majcy njĩ'j, yuj-'tja'w-u tyãa sa' tyãa-n u'j-'tja'w (Venimos de la Madre Tierra, y a ella iremos. Este fue su mensaje personal.
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17 enero 2010










